El encuentro diario con Dios

(Corel)
"Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni va por el camino de los pecadores, ni hace causa común con los que se burlan de Dios, sino que pone su amor en la ley del Señor y en ella medita noche y día. Ese hombre es como un árbol plantado a la orilla de un río, que da su fruto a su tiempo y jamás se marchitarán sus hojas. ¡Todo lo que hace, le sale bien!" (Salmo 1:1-3, Dios Habla Hoy)
INTRODUCCIÓN
El hecho de que dos personas se ven durante todo el día no necesariamente significa que estén comunicándose bien. A veces tienen que dejar de lado sus actividades normales para conversar tranquilamente. Es así también en nuestra relación con Dios. El siempre está con nosotros, pero necesitamos un tiempo cada día para darle nuestra atención especial. Hay que desarrollar la costumbre de buscar a Dios, dedicando unos minutos cada día a un diálogo con El. Este folleto enseña cómo tener un Encuentro Diario con Dios.
Encuentre un lugar privado donde no hay interrupciones, donde Ud. sienta la presencia de Dios. Ocupe el mismo lugar todos los días, si es posible.
LOS DOS PASOS BÁSICOS DEL ENCUENTRO SON:
1. LEER y
2. ORAR
Es un diálogo. Usted escucha al Señor en Su Palabra, y le habla al Señor en la oración.
1. LEA un párrafo o un capítulo de la Biblia con calma, observando con cuidado los detalles.
Es mejor seguir la lectura del mismo libro de la Biblia, una sección cada día. Podría empezar por ejemplo con el Evangelio de Mateo y seguir a través de todo el Nuevo Testamento.
MEDITE acerca del contenido del pasaje. Relájese y deje que el Señor le hable.
ANOTE en un cuaderno lo que el Señor le está enseñando. Este cuaderno llegará a ser muy importante para usted. Será su DIARIO ESPIRITUAL.
Anote: 1. Promesas
2. Verdades
3. Desafíos
4. Ejemplos
2. ORE acerca de lo que Ud. aprendió y acerca de otras cosas que el Señor pone en su corazón.
ANOTE peticiones especiales en el cuaderno, para poder dar gracias al Señor después, cuando vea una respuesta.
LA COSTUMBRE
Haga de este ejercicio una costumbre diaria. ¡Es más importante que comer! Más adelante reconocerá que ha sido una de las decisiones más importantes que jamás ha tomado. Planifique su tiempo para incluirlo como una actividad indispensable, y ¡no lo olvide! ¡Así el Señor cambiará su vida! Ud. puede comenzar cada día preparado para enfrentar los problemas del mundo, y se sentirá más cerca del Señor.